Jan Palach

Niñez y juventud

Jan Palach nace el 11 agosto de 1948, meses después del golpe de estado comunista, en la localidad de Všetaty, cerca de Mělník, un pueblo situado a 50 km de Praga. Su padre, Josef, regenta una pastelería y es miembro del Partido Nacional Socialista. Su madre, Libuše, es ama de casa y miembro de la congregación evangelista de la región. Ambos educan a sus dos hijos, Jan y Jiří, bajo el espíritu de la primera República y siguiendo las tradiciones patrióticas.

A principios de los años 50, como les sucedió a un gran número de trabajadores autónomos en aquella época, Josef Palach tuvo que cerrar su pastelería y empezar a trabajar para la empresa estatal Molinos y Panadería mientras que su mujer Libuše tuvo que ejercer como vendedora en un puesto en la estación de tren de Všetaty.

En 1957 Josef se afilia al Partido Comunista Checoslovaco con una única finalidad: que sus hijos puedan estudiar en un futuro. Desgraciadamente, en 1962 Josef fallece de un ataque al corazón.

Jan Palach, después de aprobar el bachillerato en junio de 1966, con la firme intención de estudiar historia en la Universidad Carolina de Praga hace los exámenes de ingreso y pese a haberlos pasado no consigue ingresar a la carrera de historia debido al elevado número de demanda. Decide entonces matricularse en Economía Agrícola en la Universidad de Economía.

Pese a no ser la carrera de sus sueños, Palach se implica plenamente en la vida estudiantil: en 1967 forma parte de un viaje de trabajo a Kazajistán. Un año más tarde, formará parte de la organización de un segundo viaje de trabajo a Leningrado. Ese mismo año, organiza en su universidad un consejo académico de estudiantes donde participa activamente.

Durante los acontecimientos de la primavera de Praga, Jan Palach incrementa su interés por la política asistiendo a numerosos mítines, debates y encuentros. Este periodo supone un punto de inflexión radical para el joven Palach.

En el verano de 1968 asiste a una excursión a la URSS. A su vuelta recibe una grata sorpresa: ha sido admitido en la Facultad de Filosofía en la Universidad Carolina de Praga. Pero otra sorpresa aguarda: Checoslovaquia ha sido ocupada por el ejército.

Jan Palach se une a varias protestas y escribe con sus amigos por las calles de Všetaty mensajes en contra de la ocupación.

En octubre de 1968 viaja a Francia para la vendimia y al volver de su viaje, el 19 de octubre, la Asamblea Nacional aprobará el pacto de estancia temporal de las tropas soviéticas.

 

La preparación de la inmolación

En octubre de 1968 empieza la Facultad de Filosofía donde asiste a numerosas manifestaciones y participa de la huelga general de la facultad organizada en noviembre. Esta fue un fracaso y este hecho marca un antes y un después en el comportamiento de Palach.

El joven Palach piensa constantemente en realizar un acto radical para espabilar a la sociedad, planteándose varias formas de protesta. Decide ocupar el edificio de Radiodifusión y emitir un llamamiento a la huelga general. Propone esta acción a Lubomír Holeček, líder estudiantil, durante la asamblea de Filosofía. Al no recibir respuesta por su parte, se decide por otra acción mucho más fácil de planificar y menos violenta.

El 16 de enero de 1969 en su habitación de la residencia de estudiantes en Praga escribe cuatro cartas idénticas firmándolas como “antorcha número 1 “. En ellas explica que forma parte de un grupo cuya intención es prenderse fuego públicamente para despertar a la sociedad de su letargo. En ellas exige: la supresión de la censura, la prohibición de la difusión de la publicación de ocupantes de Zprávy y una huelga general indefinida. Concluye la misiva anunciando que si todo ello no se cumple antes del 21 de enero arderán nuevas antorchas humanas.

Ese mismo día, Jan Palach, se persona frente a la fuente de la rampa de entrada del Museo Nacional en la plaza de Venceslao con 2 cubos que contienen 4 litros de gasolina y un frasco de éter. Testigos oculares narran como el joven deja su abrigo en la barandilla, se rocía de gasolina y se prende fuego. En llamas recorre varios metros saltando por la barandilla del Museo hacia la calzada, corriendo hasta caer desplomado en la acera cerca de una tienda de alimentación donde varios transeúntes consiguen apagar las llamas del joven. Obedeciendo las órdenes de Palach, quién aún estaba consciente, fueron a buscar el abrigo en cuyo bolsillo se encontraba una de las cartas escritas esa misma mañana.

Una ambulancia del Ministerio del Interior que pasaba por la zona lo llevó una Clínica especializada en la calle Legerova donde ingresó con quemaduras de segundo y tercer grado en más del 85% de su cuerpo.

Dos horas más tarde se emitía la primera nota sobre la autoinmolación de Jan Palach.

 

Las repercusiones

Al hospital de la calle Legerova se personaron, a las pocas horas de su ingreso, numerosos periodistas e investigadores de la Salud Pública. La doctora a cargo de la unidad de quemados no dejó entrar a ninguno de ellos, permitiendo solo el acceso a los familiares directos de Jan.

Pasó tres días en el hospital hasta que el día 19 de enero, hizo llamar al líder estudiantil Lubomír Holeček para que acudiera a visitarle. En su habitación del hospital le pidió, supuestamente, que comunicara al resto de miembros del grupo que no se prendieran fuego. Horas más tarde Jan Palach falleció a consecuencia de las quemaduras.

La muerte de Palach, aunque no tuvo una repercusión directa política, si que la tuvo a nivel social, calando en lo más profundo de los habitantes checoslovacos la acción de protesta del joven Palach.

En diversas ciudades se realizaron marchas de luto en las que participaron decenas de miles de personas.Su funeral, celebrado el 25 de enero, se convirtió en una gran manifestación multitudinaria.

Sin embargo numerosos homenajes, cartas y ofrendas florales fueron retirados al día siguiente de su funeral de la plaza de Venceslao y los ciudadanos fueron reprimidos violentamente al protestar contra este acto. El estado reprimía constantemente cualquier acto relacionado con la memoria de Jan Palach, manteniendo bajo vigilancia a su madre durante años, alejándola de la prensa internacional y haciendo todo lo posible para que el acto de Palach no transcendieria a nivel nacional ni internacional.

Pese a la imposición de silencio y los numerosos boicots hacia su conmemoración, el recuerdo de Jan Palach nunca ha desaparecido de la memoria de los habitantes de su nación.

En conmemoración al 50 aniversario de su muerte La embajada de la República Checa, el Consulado Honorario de la República Checa y el Centro Checo han querido rendirle homenaje realizando la exposición Jan Palach en el Reial Cercle Artístic de Barcelona durante los meses de febrero y marzo de 2019.

Infantesa i joventut

Jan Palach neix l’11 d’agost de 1948, mesos després del cop d’estat comunista, a la localitat de Všetaty, prop de Mělník, un poble situat a 50 km de Praga. El seu pare, Josef, regenta una pastisseria i és membre del Partit Nacional Socialista. La seva mare, Libuše, és mestressa de casa i membre de la congregació evangelista de la regió. Tots dos eduquen als seus dos fills, Jan i Jiří, sota l’esperit de la primera República i seguint les tradicions patriòtiques.

A principis dels anys 50, com els va succeir a un gran nombre de treballadors autònoms en aquella època, Josef Palach va haver de tancar la seva pastisseria i començar a treballar per a l’empresa estatal Molins i Fleca mentre que la seva dona Libuše va haver d’exercir com a venedora a una parada de l’estació de tren de Všetaty.

En 1957 Josef s’afilia al Partit Comunista Txecoslovac amb una única finalitat: que els seus fills puguin estudiar en un futur. Desgraciadament, en 1962 Josef mor d’un atac de cor.

Jan Palach, després d’aprovar el batxillerat al juny de 1966, amb la ferma intenció d’estudiar història a la Universitat Carolina de Praga fa els exàmens d’ingrés i malgrat haver-los passat no aconsegueix ingressar a la carrera d’història a causa de l’elevat número de demanda. Decideix llavors matricular-se en Economia Agrícola a la Universitat d’Economia.

Malgrat no ser la carrera dels seus somnis, Palach s’implica plenament en la vida estudiantil: el 1967 forma part d’un viatge de treball a Kazajistan. Un any més tard, formarà part de l’organització d’un segon viatge de treball a Leningrad. Aquest mateix any, organitza a la seva universitat un consell acadèmic d’estudiants on participa activament.

Durant els esdeveniments de la primavera de Praga, Jan Palach incrementa el seu interès per la política assistint a nombrosos mítings, debats i trobades. Aquest període suposa un punt d’inflexió radical per al jove Palach.

En l’estiu de 1968 assisteix a una excursió a l’URSS. A la seva volta rep una grata sorpresa: ha estat admès a la Facultat de Filosofia de la Universitat Carolina de Praga. Però una altra sorpresa espera: Txecoslovàquia ha estat ocupada per l’exèrcit.

Jan Palach s’uneix a diverses protestes i escriu amb els seus amics pels carrers de Všetaty missatges en contra de l’ocupació.

A l’octubre de 1968 viatja a França per a la verema i en tornar del seu viatge, el 19 d’octubre, l’Assemblea Nacional aprovarà el pacte d’estada temporal de les tropes soviètiques.

 

La preparació de la immolació

A l’octubre de 1968 comença la Facultat de Filosofia on assisteix a nombroses manifestacions i participa a la vaga general que la facultat organitzada al novembre. Aquesta va ser un fracàs i aquest fet marca un abans i un després en el comportament de Palach.
El jove Palach pensa constantment a realitzar un acte radical per a espavilar a la societat, plantejant-se diverses formes de protesta. Decideix ocupar l’edifici de Radiodifusió i emetre una crida a la vaga general. Proposa aquesta acció a Lubomír Holeček, líder estudiantil, durant l’assemblea de Filosofia. Al no rebre resposta per part seva, es decideix per una altra acció molt més fàcil de planificar i menys violenta.

El 16 de gener de 1969 a la seva habitació de la residència d’estudiants a Praga escriu quatre cartes idèntiques signant-les com a “torxa número 1 “. En elles explica que forma part d’un grup la intenció del qual és calar-se foc públicament per a despertar a la societat de la seva letargia. En elles exigeix: la supressió de la censura, la prohibició de la difusió de la publicació d’ocupants de Zprávy i una vaga general indefinida. Conclou la missiva anunciant que si tot això no es compleix abans del 21 de gener cremaran noves torxes humanes.

Aquest mateix dia, Jan Palach, es persona enfront de la font de la rampa d’entrada del Museu Nacional en la plaça de Venceslao amb 2 galledes que contenen 4 litres de benzina i un flascó d’èter. Testimonis oculars narren com el jove deixa el seu abric en la barana, es ruixa de benzina i es cala foc. En flames recorre diversos metres saltant per la barana del Museu cap a la calçada, corrent fins a caure desplomat en la vorera prop d’una botiga d’alimentació on diversos transeünts aconsegueixen apagar les flames del jove. Obeint les ordres de Palach, qui encara estava conscient, van anar a buscar l’abric en la butxaca del qual es trobava una de les cartes escrites aquest mateix matí.
Una ambulància del Ministeri de l’Interior que passava per la zona el va portar una Clínica especialitzada al carrer Legerova on va ingressar amb cremades de segon i tercer grau en més del 85% del seu cos.

Dues hores més tard s’emetia la primera nota sobre la autoinmolación de Jan Palach.

 

Les repercussions

A l’hospital del carrer Legerova es van personar, a les poques hores del seu ingrés, nombrosos periodistes i investigadors de la Salut Pública. La doctora a càrrec de la unitat de cremats no va deixar entrar a cap d’ells, permetent només l’accés als familiars directes de Jan.
Va passar tres dies a l’hospital fins que el dia 19 de gener, va fer cridar al líder estudiantil Lubomír Holeček perquè acudís a visitar-lo. A la seva habitació de l’hospital li va demanar, suposadament, que comuniqués a la resta de membres del grup que no es calessin foc. Hores més tard Jan Palach va morir a conseqüència de les cremades.

La mort de Palach, encara que no va tenir una repercussió directa política, si que la va tenir a nivell social, calant en el més profund dels habitants txecoslovacs l’acció de protesta del jove Palach.
En diverses ciutats es van realitzar marxes de dol en les quals van participar desenes de milers de persones. El funeral, celebrat el 25 de gener, es va convertir en una gran manifestació multitudinària.

No obstant això nombrosos homenatges, cartes i ofrenes florals van ser retirats l’endemà del seu funeral de la plaça de Venceslao i els ciutadans van ser reprimits violentament en protestar contra aquest acte. L’estat reprimia constantment qualsevol acte relacionat amb la memòria de Jan Palach, mantenint sota vigilància a la seva mare durant anys, allunyant-la de la premsa internacional i fent tot el possible perquè l’acte de Palach no transcendís a nivell nacional ni internacional.
Malgrat la imposició de silenci i els nombrosos boicots cap a la seva commemoració, el record de Jan Palach mai ha desaparegut de la memòria dels habitants de la seva nació.

En commemoració al 50 aniversari de la seva mort L’ambaixada de la República Txeca, el Consolat Honorari de la República Txeca i el Centre Txec han volgut retre-li homenatge realitzant l’exposició Jan Palach en el Reial Cercle Artístic de Barcelona durant els mesos de febrer i març de 2019

Inauguració de l'exposició

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